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El Turismo en Áreas Naturales
Turismo y Conservación en la Argentina

Turismo y Conservación en la Argentina

Nuestro país ha mostrado, en los últimos 2 años, estadísticas que han sido noticias en su valoración macroeconómica.

Los parques nacionales más visitados (Los Glaciares, Iguazú, Nahuel Huapi, Tierra del Fuego), reflejan un crecimiento muy importante en estos años y la tendencia que puede preverse es la de un crecimiento sostenido de la demanda hacia esos destinos. Esta previsión se sustenta en las ventajas competitivas que presenta nuestro país por sobre destinos que pueden perfilarse como competencia en Latinoamérica. Además, las preferencias de los pasajeros de los principales países emisores por los destinos que presentan sitios de excepcional belleza escénica, generosa biodiversidad o manifestaciones culturales como las que la Argentina exhibe, auguran una economía turística en crecimiento.

Tabla 1. Llegada de visitantes a Parques Nacionales
Parque Nacional Año 2002 Año 2003 Variación (%)
Nahuel Huapi 154.921 254.091 64,01
Tierra del Fuego 92.669 112.945 21,88
Glaciares 159.175 236.297 48,45
Los Alerces 34.183 35.587 4,11
Talampaya 18.500 21.858 18,15
Iguazú 395.395 535.525 35,44
TOTAL 854.843 1.196.303 39,94

Fuente: APN

Estas perspectivas, por cierto económicamente saludables para el sector, deben llamar a una profunda reflexión y estudio de los impactos que produce la actividad turística sobre los recursos naturales y las economías locales, los que no han sido tenidos en cuenta por quienes hacen aprovechamiento económico de estos recursos.

En los últimos años, dentro del negocio turístico, ha cobrado importancia un nuevo concepto: el ecoturismo. Consideramos que sus principios y sus prácticas tienen la potencialidad de transformar la actividad como solo la tecnología y la legislación han podido hacerlo, en tanto el sector público sea capaz de convocar a los integrantes del negocio turístico, las ONGs, las universidades y la comunidad en general para ser actores de ese cambio.

Esta modalidad turística (el ecoturismo), definida como un viaje responsable a zonas naturales que conservan el medio ambiente y mejoran el bienestar de las comunidades locales, encuentra en nuestro país un destino a medida de sus principios.

La nueva demanda esta originada en parte por el aumento global en el interés por el cuidado del medio ambiente, y a medida que se escucha sobre su fragilidad, se demuestra una nueva conciencia conservacionista y aparece la voluntad de pagar más por servicios verdes.

En tanto estos intereses han ido cambiando, paralelamente, los consumidores han planteado nuevas demandas a la industria turística, alentándola al enverdecimiento (greening). Estos visitantes solicitan nuevos destinos y nuevas maneras de hacer negocios turísticos, contribuyendo así al efectivo manejo y cuidado de los recursos naturales. El nuevo escenario resultante ha originado el surgimiento de agentes de viajes dedicados solamente a viajes naturales y el efectivo involucramiento del sector en la generación de códigos de conducta y sugerencias sobre las mejores prácticas turísticas y procesos de certificación de servicios (Green Globe, CST en Costa Rica entre otros).

Antecedentes Mundiales

Vale la pena destacar algunos ejemplos mundiales sobre la importancia concedida a la gestión ambiental vinculada al turismo por parte de los principales actores de la cadena de valor. Así, la Sociedad Americana de Agentes de Viajes (ASTA) ha contribuido a la sensibilización de los agentes de viajes, participando activamente en la elaboración de estándares ecoturísticos y en el monitoreo de procesos de implementación. En 1991 formó un comité ambiental que redactó lo que podría llamarse el “Decálogo del Ecoturismo”.

En conjunto con la publicación “Smithsonian Magazine”, desarrollaron un eco-premio anual para elegir dos compañías, países o individuos que ejemplificaran que la economía turística planificaba su crecimiento teniendo en cuenta la preservación del medio ambiente.

Se han llevado a cabo esfuerzos más rigurosos con programas de viajes de numerosas organizaciones ambientales, educativas y científicas que ofrecen tours de naturaleza, aventura y servicios a sus miembros a los que involucran en las practicas turísticas amigables con el ambiente, contribuyendo al desarrollo de las comunidades anfitrionas. Ejemplos de estos son la WWF, The Nature Conservancy, National Geographic Society, entre otros.

Los objetivos principales de estos programas de mayor rigor son:

 promover el desarrollo educativo y profesional de los ecoturistas;
 generar espacios de entretenimiento y ocio;
 generar ingresos; y
 dar a conocer los proyectos internacionales de la organización.

En Europa, muchos operadores turísticos han desarrollado códigos de conducta y varios tienen al menos incipientes programas de certificación. El operador turístico europeo más grande, Touristik Union International (TUI) basada en Alemania, tiene un departamento ambiental desde 1990. Este departamento emitió tanto una declaración de principios corporativos como un listado de servicios turísticos utilizados en sus operaciones. A esto se suman inspecciones in-situ, incluyendo monitoreo de aguas, plantas de tratamiento de aguas cloacales, iniciativas ambientales, etc. Cada destino recibe una evaluación ambiental, y en aquellos casos en que no se logran los estándares mínimos, se asiste en mejorar el desempeño ambiental de ese destino particular. Actualmente, están desarrollando su propia eco-etiqueta: “Green Thumb”.

En el año 2000, un estudio llevado a cabo por la Asociación de Agentes de Viajes de Gran Bretaña demostró que la mayoría de los turistas aspiran al enverdecimiento de la actividad turistica y al marketing ético, estando dispuestos a asumir los costos de lograr tal meta.

A mitad de la década del 90, La Sociedad de Ecoturismo Internacional (TIES) llevó a cabo lo que quizás sea el primer esfuerzo de monitoreo del desempeño ambiental de operadores turísticos receptivos. Realizaron una encuesta a turistas sobre la base de lineamientos que la misma TIES había compilado, al consultar actores relevantes del sector turístico, académico y ONGs. EL resultado de este proceso fue la publicación del libro Lineamientos Ecoturísticos para Operadores de Turismo de Naturaleza. En 1995, TIES lanzó su programa “Evaluación Verde” en Ecuador, para verificar cuán bien seguían los operadores turísticos dichos lineamientos.

Un último ejemplo, si bien no se trata de un programa de certificación, es la Iniciativa de Operadores Turísticos para el Desarrollo Turístico Sustentable (TOI), creada en el 2000 por la WTO (Organización Mundial de Turismo), UNEP y la UNESCO, en conjunto con 15 operadores turísticos de varias partes del mundo. Aquí también se realizó una lista de buenas prácticas, incluyendo el involucramiento de comunidades locales y el uso de sus habilidades y productos. La lista también encierra “buenos ejemplos” de cómo operadores turísticos adoptan prácticas que pueden abordar el desarrollo sostenible en 3 aspectos: cadena de oferta, dentro de las mismas organizaciones y en el destino.

El resto de América ya ha comenzado a trabajar en modelos de certificación y ha realizado trabajos tendientes al manejo de impactos de visitantes (capacidad de carga), particularmente Belice, Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Brasil y Perú.

Se puede resumir las siguientes recomendaciones de la Organización Mundial del Turismo, para empresas y sus asociaciones:

 Es imprescindible que el sector privado se informe sobre los beneficios e implicaciones de la certificación y de las mejores prácticas turísticas. Este sector debe definir cuál es el papel que desea ocupar en procesos de certificación, y que apoyo o compromiso precisaría del gobierno u otros grupos involucrados.
 Las compañías deben considerar los sistemas de certificación no solamente por los potenciales beneficios en el posicionamiento de producto, sino, también como un marco o herramienta para desarrollar capacidades que mejoren el desempeño de sus operaciones en términos de sostenibilidad.

Conclusiones

En nuestro país, las políticas públicas han sido dirigidas a mejorar las condiciones que permiten mayor llegada de visitantes (aeropuertos, rutas, promoción), pero no focalizan los esfuerzos en ordenar los flujos de visitantes y dotar a las áreas de infraestructura necesaria para el uso público y comunicar los códigos de conducta que deben observarse.

Ante tal circunstancia, vemos como oportuna y necesaria el abordaje de los temas de conservación vinculados al turismo por parte de las autoridades turísticas y ambientales de la nación, las provincias y los municipios que han comenzado a posicionarse en mercados que exigen las mejores prácticas y ”destinos verdes”. Esta presencia en un tema todavía no debidamente atendido en nuestro país, posibilitaría al sector privado el acceso a mercados exigentes y de buen poder de compra, además de involucrar a las comunidades locales en el proceso de planificación del crecimiento y ordenamiento de la oferta de servicios.

Oscar Iriani
oscaririani@naturalezaparaelfuturo.org


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